Estírate galgo, y serás más largo

El pronóstico meteorológico para esta tarde era de LLUVIA. Las nubes han querido descargar su furia como auténticas guerreras del cielo. Con su maestría, han pintado el cielo de profundos grises y negros. Y nosotros, observando por un gran ventanal su técnica a carboncillo, esperábamos para dar las gracias por este regalo tan valioso, AGUA, que tanto necesitamos.

Terminadas nuestras tareas hemos disfrutado de un ratito en familia con una lectura que hoy, como la lluvia, nos premiaba con una lección tan necesaria para unos peques que serán los grandes hombres y mujeres del mañana. Un álbum ilustrado, que en formato de cómic, ha dejado volar la imaginación de nuestros dos lectores. Ventanas como las de casa, las de sus 63 páginas, para poder disfrutar y entender una historia de sororidad, empoderamiento y Kung-fu. 

Bajo el título de ¨LLUVIADEPRIMAVERA¨, LIANA EDITORIAL nos vuelve a regalar la magia de la sabiduría que dan las imágenes y las letras. De la mano de Paolina Baruchello y Andrea Rivola hemos conseguido adentrarnos en un mundo de culto. Por un ratito, hemos sentido que viajábamos a alguna remota provincia de China, y tomábamos lecciones de monjes. Maestros en busca de buena salud física y espiritual, a través de esta técnica, el kung-fu, tan enriquecedora para enseñar a nuestros hijos a ser grandes en el camino. Porque más que luchar con el cuerpo, hemos aprendido a luchar con la mente. Nos hemos enriquecido con valores como la humildad, la honestidad, la justicia, la confianza, la paciencia o la voluntad. 

¿Vosotros también sois un poco detectives de portadas? La familia ysitecuento ya ha hecho un juego de ello. Un título, una ilustración, los colores, el tamaño de las letras nos hacen parar un ratito, disfrutar y comentar lo que autores e ilustradores quieren decirnos con ello, de la historia que nos espera. Hoy, una mirada azul penetrante nos ha hecho saludar, con la mano izquierda abierta y el puño derecho cerrado, y con todo el respeto que merece, a una mujer guerrera.

Una niña, Chun Yu, que tras la muerte de su padre sabía lo que era vivir en continua desgracia. Mirada que transmite el fuego, la intensidad y la fuerza de una historia que a todos en esta casa nos ha conmovido. 

Si algo nos ha gustado de aquella niña de la portada es su forma de afrontar las adversidades. La pequeña se sumergía en historias fantásticas. Unas veces, tal vez porque lo vivido en su infancia le llevaba a normalizar que una mujer viviese aislada en su casa y bajo el sometimiento de alguna figura autoritaria, soñaba en convertirse en una princesa rescatada por un valiente caballero o en la mujer de algún mercader con dinero. Otras, llevada por su corazón, por la nobleza y la fuerza del ser humano para encontrarse a sí mismo, soñaba que era un hada con inmensos poderes. Y con este último, con el de la magia, nos quedamos la familia ysitecuento.

Su mamá cayó enferma y, con una carta en la mano, manda a su hija a casa de un tío desconocido para ésta. El miedo y la tristeza perturban sus pensamientos. Pero aquel hombre, nada más ver su cara, acoge a su sobrina con alegría y le ofrece, de lo poco que dispone, todo.

El tiempo va pasando y Chun Yu siente que su vida ha cambiado. Es feliz cuidando de su tío, Tang Tai, y de los pequeños detalles de la tiendecita que regenta. Un pueblo tranquilo si no fuese porque, de vez en cuando, Wong, el hijo del recaudador, aparece por allí. Poder, riqueza y ambición que aquel muchacho llevaba a la más extrema de las brutalidades, engañando y extorsionando, y lo peor de todo, sintiéndose orgulloso de ello. La puerta de la tienda se abre, con tan mala suerte que dentro está nuestra protagonista. Su belleza hace que pierda aún más la cordura, y tras una fuerte disputa se va pensando que aquella mujer será, sin duda, para él.

Por suerte, la magia aparece en escena. Cuando regresa Wong, Shu Mei, una monja que había conseguido escapar de las llamas que destruyeron el monasterio en el que había vivido, y ser recogida por otras hermanas que vivían cerca de aquella aldea, se encuentra en la tienda en busca de tofu.

Shu Mei había adquirido la destreza y disciplina de una técnica milenaria, un arte marcial, el kung-fu. Se enfrentó a aquel hombre que se veía con el poder suficiente para hacer lo que le viniese en gana y, a pesar de que parecía que la había vencido, usó sus habilidades para que no le rozase ni un milímetro. Tío y sobrina pidieron a la monja que fuese ella la que les salvara de aquel tigre. Pero por justicia, no podía utilizar la fuerza para esos menesteres. Ella no podría pelear por Shu Mei, pero sí ser su maestra. ¿Cómo creéis que acabará esta historia? ¿Jugamos a ser ahora detectives de finales?

Nosotros hemos cerrado las páginas, leyendo curiosidades y eligiendo animales. Hemos descubierto que cuando se hace kung fu, el cuerpo se coloca de diferentes formas. Posiciones que un budista, Tchan,  inventó. Doce movimientos de estiramiento del cuerpo, para que sus discípulos no se durmiesen mientras meditaban. Luego, esos movimientos fueron perfeccionados por un monje, pasando a  172 movimientos con formas de los animales de Shaolín.. 

Papi se ha pedido ser el tigre y desarrollar la fuerza en huesos y tendones. ¡Cuántas carreras en bici ganará!

La mochuelilla ysitecuento quiere ser la grulla. Para bailar se necesita equilibrio, gracia y flexibilidad, y ella quiere ser muy profesional.

El dragón, ha sido el animal elegido por el super héroe de la casa. Resitencia y potencia explosiva con la que vencer el mal.

Y mami ysitecuento se queda con la serpiente y su buena dosis de energía interna.

Con tanto estilo en nuestro estiramiento, solo nos queda despedirnos diciendo que la abuela nos preguntaría quién elige el galgo, para ser el más largo.

¿Te ha gustado? ¿Nos ayudas a compartirlo?

2 comentarios en “<font color="#E70000"><strong>Estírate galgo, y serás más largo</strong></font>”

  1. Pingback: ¿Qué han dicho de Lluvia de primavera? – Liana Editorial

  2. Pingback: URL

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *